Introducción
Una de las cuatro grandes obras teatrales de Antón Chéjov, una tragicomedia sobre las vidas frustradas, el amor no correspondido y el tiempo perdido. En una vieja casa de campo rusa, Iván Petróvich Voitski —el «tío Vania»— ha consagrado su juventud entera a administrar la finca y enviar sus rentas a su cuñado, el profesor jubilado Serebrakoff, a quien creyó durante décadas un gran erudito. Junto a él vive Sonia, la hija del profesor, muchacha sencilla y trabajadora.
La llegada del profesor y de su joven y bella segunda esposa, Helena, altera la paz de la casa. El ocio y el encanto de Helena paralizan la vida cotidiana y despiertan pasiones: tanto Vania como el médico rural Astrov —hombre lúcido y desengañado, pionero en su amor por los bosques— se enamoran de ella; y Sonia ama en silencio, sin esperanza, al doctor. Vania, entretanto, descubre con amargura que ha sacrificado su vida por una mediocridad: el profesor no es más que un pedante vanidoso.
El conflicto estalla cuando Serebrakoff propone vender la finca —el hogar de Sonia y de Vania— para invertir el dinero. Fuera de sí, Vania intenta dispararle, y falla dos veces, en una escena tan patética como cómica. Al final, el profesor y Helena se marchan, Astrov parte, y tío Vania y Sonia quedan solos, condenados a retomar su labor monótona de siempre. Sonia consuela a su tío con uno de los monólogos más célebres del teatro: la fe en que, tras una vida de trabajo y dolor, «descansaremos», oiremos a los ángeles y hallaremos la paz. «Tío Vania» es una obra maestra sobre la resignación, la esperanza y la dignidad de las vidas comunes.