Introducción
Uno de los diálogos más ambiciosos e influyentes de Platón, su gran obra cosmológica: nada menos que un relato de la creación del universo y del origen del hombre. Tras un breve resumen de la ciudad ideal descrita en la República, el diálogo se abre con una de las historias más célebres de la Antigüedad: la de la Atlántida, la poderosa isla que, según los sacerdotes egipcios contaron a Solón, dominó el mundo antiguo y acabó «hundiéndose en el mar» en un cataclismo.
Después toma la palabra Timeo de Locri, astrónomo y filósofo pitagórico, que expone la construcción del cosmos por obra de un dios artesano, el Demiurgo. Este, mirando un modelo eterno y perfecto, dio orden al caos y modeló el mundo como un ser vivo dotado de alma e inteligencia: «si este mundo es bello y su creador bueno, es evidente que miró el modelo eterno». El Timeo explica así el tiempo como «imagen móvil de la eternidad», la geometría de los elementos, el movimiento de los astros y la formación del cuerpo y el alma humanos.
Obra densa y visionaria, a caballo entre la filosofía, la ciencia y el mito, el «Timeo» fue durante siglos el diálogo de Platón más leído en Occidente y ejerció una influencia decisiva en el pensamiento antiguo, medieval y renacentista. Es una lectura fascinante sobre las grandes preguntas: por qué existe el orden en lugar del caos, qué es el tiempo y cuál es el lugar del hombre en el cosmos.