Introducción
Uno de los relatos más singulares y emotivos del canon holmesiano, el que Conan Doyle concibió como la despedida de su detective. Ambientado en agosto de 1914, en la víspera misma del estallido de la Primera Guerra Mundial, abandona la habitual voz de Watson para narrar, en tercera persona, una historia de espionaje que enfrenta a Inglaterra con Alemania.
Von Bork, el más astuto agente del servicio secreto alemán, lleva años instalado en la costa inglesa haciéndose pasar por un inofensivo caballero deportista, mientras teje una red de espías y acumula secretos militares: «esta tranquila casa de campo es el centro de la mitad de los males que sufre Inglaterra». La noche antes de la guerra se dispone a huir a Alemania con su valioso botín, confiado en su triunfo.
Pero su informador estrella, un tal Altamont, resulta ser nada menos que Sherlock Holmes, que ha salido de su retiro y trabajado dos años de incógnito para desbaratar la red. Tras capturar al espía, Holmes y Watson contemplan el mar en un momento de honda gravedad, y el detective pronuncia su célebre profecía: «viene un viento del este, Watson… será frío y crudo, y quizá muchos de nosotros nos marchitemos al sentir sus ráfagas». Un cierre solemne y patriótico para la carrera del gran detective.