Introducción
¿Qué vale más: gobernar los sentimientos o entregarse a ellos? En su primera novela, Jane Austen encarna esa vieja pregunta en dos hermanas inolvidables. Elinor Dashwood sufre en silencio, con dignidad y contención; Marianne vive el amor y el dolor a flor de piel, sin ocultar nada. Ambas aman, ambas son traicionadas, y el lector asiste a un duelo delicado entre la razón y la emoción.
Austen no toma partido fácil: ni el exceso de sensatez ni el exceso de pasión salen indemnes. Con su ironía característica y una mirada compasiva, muestra que una vida plena necesita las dos cosas. Bajo la trama de cortejos y herencias late una reflexión muy moderna sobre cómo sentir sin destruirse y cómo contenerse sin apagarse.