Introducción
Uno de los cuentos más singulares de los hermanos Grimm, sobre la fanfarronería, la codicia y el misterioso poder de un nombre. Para darse importancia ante el rey, un molinero miente: presume de que su hija es capaz de convertir la paja en oro hilándola. El rey, avaricioso, encierra a la muchacha en una habitación llena de paja y le ordena hilarla en oro antes del alba, bajo amenaza de destierro —y luego de muerte—. Desesperada, la joven ve aparecer a un estrafalario enano que hila el oro por ella… a cambio de un precio: primero su collar, después su sortija y, la tercera noche, la promesa de su primer hijo.
Convertida en reina y madre, la mujer ha olvidado el trato cuando el enano reaparece a reclamar al niño. Ante sus súplicas, él le concede una salida: tiene tres días para adivinar su nombre. La reina prueba todos los nombres imaginables sin acierto, hasta que un mensajero descubre por casualidad a un enano que baila junto a una cabaña cantando su propio nombre secreto: «¡el nombre Rumpelstiltskin adivinarán!».
Cuando el enano vuelve, seguro de su victoria, la reina lo nombra: «¡Te llamas Rumpelstiltskin!». Fuera de sí —«¡Te lo ha dicho el diablo!»—, el enano da tal patada que se hunde en la tierra y acaba partiéndose en dos. Recogido por los Grimm en 1812, «Rumpelstiltskin» es un cuento fascinante sobre las promesas imposibles y la antigua creencia de que conocer el nombre verdadero de un ser es tener poder sobre él.