Introducción
Uno de los cuentos de hadas más queridos de Charles Perrault, la historia del más pequeño y aparentemente insignificante de siete hermanos que resulta ser el más listo y valiente de todos. Un leñador y su mujer, hundidos en la miseria, no pueden alimentar a sus siete hijos varones. El menor, Pulgarcito —diminuto, callado y tenido por tonto—, es en realidad el más despierto: oye a sus padres decidir abandonarlos en el bosque y, previsor, va dejando caer piedrecillas blancas que le permiten guiar a sus hermanos de vuelta a casa.
La segunda vez, sin piedras, deja un rastro de migas de pan que los pájaros devoran, y los niños se pierden de verdad. Errantes y hambrientos, llegan a una casa donde una mujer compasiva les da cobijo… pero es la casa de un ogro «que se come a los niños». El ogro los descubre y decide devorarlos al día siguiente. Esa noche, Pulgarcito ejecuta su astucia: cambia los gorros de sus hermanos por las coronas de oro de las siete hijas del ogro, de modo que este, a oscuras, degüella por error a sus propias hijas mientras los niños huyen.
El ogro los persigue con sus botas de siete leguas, pero, agotado, se queda dormido; Pulgarcito le quita las botas mágicas y con ellas se hace rico —como veloz mensajero del rey y de las damas— y regresa a colmar de bienes a toda su familia. El cuento se cierra con una moraleja en verso: no hay que despreciar al hijo pequeño o débil, pues «a veces será este mocoso el que a la familia ha de colmar de agrados». «Pulgarcito» es una joya sobre el ingenio que vence a la fuerza.