Introducción
Un cuento de los hermanos Grimm sobre un pacto diabólico y la redención por la bondad y la fe. Un soldado valiente, licenciado al llegar la paz y rechazado por sus propios hermanos, se encuentra sin recursos en un bosque. Se le aparece el diablo y le propone un trato: le dará dinero inagotable, pero durante siete años el soldado no podrá lavarse, peinarse ni cortarse las uñas, ni rezar, y deberá vestir siempre un abrigo y una piel de oso. Si muere en ese plazo, su alma será del diablo; si sobrevive, quedará libre y rico. El soldado —«soldado y cobarde son dos palabras que no se han hermanado nunca»— acepta.
Con el paso de los años, Piel de Oso se convierte en un ser de aspecto monstruoso, del que todos huyen; pero, de buen corazón, socorre a cuantos pobres encuentra y les pide que recen por él. Así, socorre a un anciano arruinado, quien, agradecido, le ofrece por esposa a una de sus tres hijas. Las dos mayores lo rechazan horrorizadas, pero la menor, por gratitud y fidelidad a la palabra de su padre, acepta. Piel de Oso parte, dándole media sortija, con la promesa de volver en tres años.
Al cumplirse los siete años, el diablo, de mal humor, ha de limpiar y arreglar al soldado, que recobra su apostura. Vuelve rico y hermoso a casa de su prometida, se da a conocer uniendo las dos mitades del anillo —«por la gracia de Dios, he recobrado la figura humana y estoy purificado de mis pecados»— y se casan. Las dos hermanas envidiosas, al descubrir que aquel apuesto caballero era Piel de Oso, se suicidan; y el diablo aparece para decir: «He perdido un alma pero he ganado dos». Una fábula intensa sobre la bondad, la fe y la redención.