Introducción
Uno de los textos más leídos y apreciados del cristianismo primitivo, una obra visionaria y alegórica sobre la penitencia, la conversión y la vida moral del creyente. «El Pastor de Hermas» reúne una serie de visiones, mandamientos y parábolas reveladas a un cristiano llamado Hermas, en las que, a través de figuras simbólicas —una anciana que representa a la Iglesia, un ángel con forma de pastor—, se le exhorta a la conversión y se le enseña el camino de la virtud.
Escrita en Roma, probablemente en el siglo II, la obra se estructura en tres partes: las «Visiones», los «Mandamientos» y las «Parábolas» (o «Similitudes»). En ellas, Hermas recibe la visita de figuras celestiales que le comunican revelaciones: una anciana venerable —imagen de la Iglesia—, y sobre todo un ángel con apariencia de pastor (el «ángel de la penitencia»), que da título a la obra. El mensaje central es la llamada a la penitencia y la posibilidad de un arrepentimiento y una conversión sinceros, un tema de gran importancia en una época en que se discutía si era posible el perdón de los pecados cometidos después del bautismo. A través de sus alegorías —la torre en construcción que representa la Iglesia, los árboles, las montañas—, la obra enseña la moral cristiana, exhorta a la sencillez, la paciencia y la fe, y advierte contra el doble ánimo y los deseos malvados. Muy popular y considerada casi canónica en los primeros siglos, es un testimonio precioso de la espiritualidad del cristianismo primitivo.
Clásico de la literatura cristiana primitiva, «El Pastor de Hermas» es una lectura visionaria y edificante. La gran obra sobre la penitencia y la conversión, de dominio público.