Introducción
Un niño huérfano y hambriento se levanta en el comedor de un asilo, se acerca temblando al cocinero y, con el plato vacío en la mano, se atreve a pronunciar unas palabras que escandalizarán a todos: pide un poco más de comida. Esa escena, una de las más célebres de toda la literatura, resume el corazón de Oliver Twist, la novela con la que el joven Charles Dickens conmovió a la Inglaterra de su tiempo y creó uno de los personajes infantiles más queridos de todos los tiempos.
Oliver nace en un asilo para pobres y queda huérfano desde el primer instante. Criado sin cariño, medio muerto de hambre y tratado con crueldad, aprende muy pronto lo que es un mundo que desprecia a los débiles. Tras el famoso episodio del plato de gachas, es castigado, vendido como aprendiz y sometido a toda clase de humillaciones, hasta que decide escapar y caminar hasta Londres en busca de una vida mejor. Pero la gran ciudad, lejos de acogerlo, lo arroja a un submundo de miseria y delito.
Allí, Oliver cae en manos de una banda de ladrones inolvidable: el astuto y repugnante Fagin, que adiestra a niños para robar; el «Truhán», un joven carterista de una gracia irresistible; el violento y aterrador Bill Sikes, y Nancy, la muchacha de mala vida cuyo corazón esconde, sin embargo, una bondad y un coraje que la convierten en uno de los personajes más conmovedores de la novela. Entre ellos, Oliver deberá luchar por no perder su inocencia y por escapar de un destino que parece querer arrastrarlo al crimen.
Lo admirable de la novela es cómo Dickens combina el puro placer del folletín —el suspense, las persecuciones, los golpes de fortuna, el misterio sobre el verdadero origen de Oliver— con una durísima crítica social. Detrás de la aventura late la indignación del autor ante la pobreza, la explotación de los niños y la hipocresía de unas instituciones —los asilos, las leyes de pobres— que, en nombre de la caridad, condenaban a los más humildes al hambre y la humillación. Dickens escribe con una ironía feroz y una compasión inmensa, y no deja títere con cabeza.
Y sin embargo, por encima de toda la miseria, Oliver Twist es también una historia luminosa sobre la fuerza del bien. Oliver atraviesa el fango sin mancharse, y su inocencia, que parece condenarlo, acaba siendo su salvación. La novela cree, contra toda evidencia, que la bondad puede sobrevivir incluso en el peor de los mundos, y que la verdad y la justicia terminan por abrirse paso.
Publicada por entregas cuando Dickens tenía poco más de veinticinco años, la novela lo consagró como el gran narrador de su época y contribuyó a despertar la conciencia social de toda una nación. Emocionante, indignada y profundamente humana, adaptada mil veces al teatro, el cine y el musical, Oliver Twist sigue siendo una lectura que conmueve, entretiene y remueve por igual.