Introducción
Uno de los cuentos góticos más inquietantes de Edgar Allan Poe, una meditación de terror sobre la identidad y la supervivencia del alma. El narrador se une a Morella, una mujer de erudición inmensa y misteriosa, entregada al estudio de las doctrinas místicas alemanas y, sobre todo, a la cuestión filosófica de la «identidad personal»: eso que nos hace ser nosotros mismos y que, según ella, quizá no se pierda con la muerte. Él nunca la amó con pasión, y con el tiempo su singular afecto se convierte en un terror creciente ante su presencia.
Deseoso, en secreto, de su muerte, el narrador la ve consumirse día a día. Antes de morir, Morella pronuncia una profecía terrible: «Voy a morir, y a pesar de todo, viviré»; y anuncia que la hija que lleva en su seno vivirá, y que a la que él aborreció en vida la adorará en la muerte. En efecto, Morella muere al dar a luz una niña, que crece con una inteligencia y una belleza sobrenaturales… y con una semejanza cada vez más perfecta y aterradora con su madre.
El narrador, horrorizado, no da nombre a la niña durante años. Pero al fin la lleva a bautizar y, empujado por un impulso demoníaco, susurra al sacerdote el nombre de «Morella». La hija responde «¡Aquí estoy!» y cae muerta. Y al llevarla a la cripta familiar, el narrador no encuentra ya rastro de la primera Morella. «Morella» (1835) es una obra maestra del terror metafísico: un relato sobre la identidad, la reencarnación y la obsesión que anticipa a «Ligeia» y confirma a Poe como maestro de lo sobrenatural.