Introducción
Un intenso drama romántico de Victor Hugo, uno de los grandes del teatro del siglo XIX, que lleva a la Escena la figura legendaria y terrible de Lucrecia Borgia, símbolo del veneno, el crimen y la corrupción del Renacimiento italiano. Fiel a su estética de unir lo sublime y lo grotesco, Hugo hace de la monstruosa envenenadora una madre desgarrada por el amor a un hijo.
La protagonista, Lucrecia Borgia —hija del papa Alejandro VI, «con sangre de cortesano y sangre de papa» en las venas—, es una mujer temida y aborrecida por su historial de crímenes y envenenamientos. Pero oculta un secreto que es su única redención: tiene un hijo, Gennaro, fruto de un pasado que debe callar, al que ama con una ternura infinita y que, sin conocer su identidad, siente por ella una profunda repulsión al saberla una Borgia. En torno a este amor materno imposible se teje una tragedia de venganzas, equívocos y venenos que conduce a un desenlace atroz.
Con su fuerza dramática, su exaltación de las pasiones y su contraste entre el monstruo y la madre, «Lucrecia Borgia» (1833) es una obra emblemática del drama romántico francés. Sirvió de base a la célebre ópera homónima de Donizetti y muestra al Hugo dramaturgo en la plenitud de su genio, capaz de hallar humanidad y grandeza trágica en la más siniestra de las figuras históricas.