Introducción
Un cuento maravilloso de los hermanos Grimm sobre la inutilidad de luchar contra el destino. A un niño pobre, «nacido de pie» (señal de fortuna), se le vaticina que a los catorce años se casará con la hija del rey. El monarca, que tiene mal corazón, compra el niño a sus padres y lo arroja al río en una caja para deshacerse de él; pero la caja flota, y un molinero rescata y cría al pequeño. Años después, el rey lo reconoce y, para perderlo, lo envía con una carta secreta que ordena a la reina darle muerte.
Pero el muchacho se pierde en el bosque y pernocta en una guarida de ladrones que, compadecidos, cambian la carta por otra que manda casarlo de inmediato con la princesa. Así, a su regreso, el rey encuentra cumplida la profecía. Fuera de sí, le impone una última prueba imposible: traerle tres pelos de oro de la cabeza del diablo. El joven, sin miedo, parte hacia el infierno, y por el camino tres ciudades y un barquero le piden respuesta a sendos enigmas.
En el infierno, la abuela del diablo lo esconde convertido en hormiga y, mientras despioja al diablo dormido, le arranca los tres pelos de oro fingiendo malos sueños, sonsacándole así las tres respuestas. El joven regresa, resuelve los enigmas —ganando dos asnos cargados de oro— y le entrega los pelos al rey. El avaro monarca, deseoso de ese oro, va al río, y el barquero le pone el remo en la mano: queda condenado a remar «en castigo de sus pecados». «Los tres pelos de oro del diablo» es una fábula sobre el destino, la bondad y la codicia castigada.