Introducción
El propio Bécquer confesó que no estaba seguro de que esta historia mereciera contarse, pero que aquellos ojos verdes lo perseguían y necesitaba escribirlos. Esa pequeña confidencia inicial dice mucho: Los ojos verdes nace de una obsesión del autor con una imagen, y esa misma obsesión es, en el fondo, el tema del cuento.
La historia sigue a Fernando de Argensola, heredero de una casa noble y cazador impetuoso. Persiguiendo a un ciervo herido, llega hasta la Fuente de los Álamos, un remanso que los monteros evitan porque dicen que en sus aguas habita un espíritu. Allí, entre los reflejos, Fernando cree distinguir unos ojos verdes de una belleza que no parece de este mundo, y desde ese instante queda hechizado.
A partir de ahí, Bécquer describe con una precisión inquietante el avance de una obsesión. Fernando vuelve una y otra vez a la fuente, descuida todo lo demás, se aparta de los suyos; solo existe para él aquella mirada imposible que lo llama desde el agua. El deseo de lo inalcanzable se convierte en una fuerza que lo consume por dentro.
Es, quizás, la leyenda que mejor resume el mundo entero de Bécquer. Los ojos verdes son la encarnación perfecta de su gran tema: el ideal absoluto de belleza y de amor que el ser humano persigue y que, precisamente por ser absoluto, resulta inalcanzable y peligroso. Amar así, sugiere el relato, es asomarse a un abismo.
La prosa alcanza aquí una de sus cimas. El paisaje del bosque y el agua, la luz cambiante, el rumor de la fuente, el color verde convertido en símbolo hipnótico: todo está dispuesto con una musicalidad que envuelve al lector y lo arrastra al mismo trance que sufre el protagonista.
Breve, intensa y de una belleza turbadora, es la puerta de entrada ideal al universo de Bécquer y una de las cumbres del cuento fantástico en español. Después de leerla, cuesta mirar el agua quieta de un estanque sin recordar aquellos ojos.
Asómate con Fernando a la Fuente de los Álamos y deja que esos ojos verdes te miren. Comprenderás por qué esta leyenda lleva siglo y medio fascinando a sus lectores.