Introducción
Es la una de la madrugada y dos amigos algo bebidos, Cosiaokin y Lapkin, vuelven a pie a las casas de veraneo. Cosiaokin, casado y ufano, no para de presumir de la dicha del matrimonio ante su compañero soltero y muerto de sueño: «¡tú tienes un alma de solterón!». Su mujercita, dice, lo espera despierta, con la cena lista y una mirada de cariño que borra todo cansancio.
Confiado, empuja una ventana a oscuras, arroja dentro el abrigo, canta una serenata de Schubert para hacer reír a su esposa… y acaba trepando y cayendo dentro de la casa. Pero de la cálida bienvenida, nada: lo recibe una explosión de cacareos. Se ha metido en un gallinero. Y, peor aún, en otro pueblo: los amigos se han «extraviado». Mientras Cosiaokin, picado por una pava y perdido entre gallinas, no encuentra ni el abrigo ni la salida, el pobre Lapkin, muerto de sed y sueño, se desespera afuera hasta que se juntan perros, vecinos y la amenaza de la policía.
Una farsa breve y desternillante, de mecánica perfecta, en la que Chéjov demuestra que también sabía hacer reír a carcajadas: la vanidad conyugal, la borrachera y la noche se conjuran para dejar a un hombre presumido enredado en un cesto de pavos.