Introducción
Bajo el título de «Los enanitos mágicos» (o «Los elfos»), los hermanos Grimm reunieron tres breves y encantadores cuentos sobre estos pequeños seres. El primero, el más célebre, cuenta la historia de un zapatero honrado que, arruinado, se acuesta tras cortar el cuero de su último par de zapatos. A la mañana siguiente los encuentra ya cosidos, y tan perfectos que los vende muy caros. Noche tras noche se repite el prodigio, y el zapatero prospera hasta hacerse casi rico.
Curiosos, él y su mujer velan una noche escondidos y descubren a dos enanitos completamente desnudos que cosen con asombrosa destreza. Agradecidos —«es necesario manifestarnos reconocidos con ellos»—, les confeccionan ropita a su medida y la dejan sobre la mesa. Los enanos, al hallar los regalos, se visten llenos de alegría, cantan, bailan y se marchan para no volver; pero el zapatero es feliz el resto de su vida.
Los otros dos cuentos completan el trío: en el segundo, una criada limpia y trabajadora es invitada a apadrinar al hijo de unos enanos y pasa con ellos lo que cree tres días, para descubrir al volver que han transcurrido siete años; en el tercero, unos enanos roban un bebé y dejan en su lugar un monstruo glotón, al que la madre ahuyenta con una argucia que lo hace reír. «Los enanitos mágicos» es un ramillete de fábulas deliciosas sobre la gratitud, el trabajo honrado y el mundo de lo maravilloso.