Introducción
Un cuento de los hermanos Grimm sobre el amor fiel, el disfraz y el ingenio. Un príncipe que ama profundamente a su novia debe partir al lecho de muerte de su padre, no sin antes darle una sortija «en memoria de nuestro amor». Pero el padre moribundo le arranca la promesa de casarse con otra princesa que él le designa, y el hijo, afligido, accede sin pensar. Al morir el rey y llegar la hora de cumplir la promesa, la primera novia, destrozada, urde un plan.
Pide a su padre once doncellas exactamente iguales a ella; vestidas todas de cazadores idénticos, se presentan en la corte de su antiguo novio, ya rey, que no la reconoce y las toma a su servicio. Pero el rey tiene un león mágico que conoce lo oculto y advierte: «son doce doncellas». El león propone pruebas para desenmascararlas —esparcir guisantes por el suelo, pues «las mujeres vacilan y los guisantes ruedan», y luego mostrar ruecas—, pero un criado leal, que aprecia a los cazadores, las avisa cada vez, y ellas superan las pruebas fingiendo pasos firmes y sin mirar las ruecas.
Un día, mientras el rey caza, llega la noticia de la llegada de su prometida, y la verdadera novia se desmaya de dolor. Al auxiliarla, el rey le quita el guante y ve en su mano la sortija que él mismo le regaló: la reconoce al fin. «Tú eres mía y yo soy tuyo, y ningún hombre del mundo puede separarnos», le dice; despide a la otra princesa y celebra las bodas, perdonando incluso al león por haber dicho la verdad. «Los doce cazadores» es una fábula encantadora sobre la fidelidad, la astucia y el amor que se reencuentra.