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Acerca del libro

Portada de Los deseos ridículos

Charles Perrault

Los deseos ridículos

Una fábula cómica de Charles Perrault sobre la insensatez de los deseos. Júpiter, apiadado de las quejas de un pobre leñador, le concede que se cumplan sus tres primeros deseos. Pero el leñador y su mujer los malgastan de la forma más ridícula: por descuido desea una vara de salchicha; furioso, desea que se le pegue a la nariz a su mujer; y tiene que usar el último deseo en quitársela. Así, quien pudo pedir riquezas o un trono, acaba como estaba. Una lección divertida sobre la prudencia y el contentarse con lo que se tiene.
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Portada de Los deseos ridículos
Los deseos ridículos
Charles Perrault

Introducción

Un cuento en clave de comedia de Charles Perrault sobre lo insensatos que somos al desear. Un pobre leñador, harto de su suerte y de tanto quejarse, recibe la visita del mismísimo Júpiter, que, para demostrarle lo infundado de sus lamentos, le concede un don extraordinario: se cumplirán sus tres primeros deseos, sean cuales sean. El leñador, loco de contento, corre a casa a consultarlo con su mujer, decidido a pensarlo muy bien antes de pedir nada.

Pero la prudencia dura poco. Sentado al calor de la lumbre, se le escapa un deseo trivial: una buena vara de salchicha para acompañar el fuego. Al instante aparece la salchicha, y su mujer, furiosa por semejante desperdicio, lo colma de reproches. Irritado, el leñador desea entonces —¡sin pensar!— que la salchicha se le pegue a la nariz a su mujer. Y así queda ella, con la salchicha colgando del rostro.

Con un solo deseo restante, la pareja se enfrenta a la disyuntiva: podría el leñador convertirse en rey, pero ¿qué reina sería su mujer con semejante nariz? Al final, gasta el tercer y último deseo en devolver a su esposa la nariz de antes. Y el leñador, que pudo tenerlo todo, se queda exactamente como estaba. «Los deseos ridículos» es una fábula deliciosa y risueña sobre la imprudencia, la ira y la sabiduría de contentarse con lo que se tiene.

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