Introducción
Una deliciosa crónica autobiográfica de Robert Louis Stevenson, el relato de su singular luna de miel en una mina de plata abandonada de California. Recién casado con Fanny Osbourne y aún convaleciente, sin apenas dinero, el escritor decidió pasar el verano de 1880 en las alturas del monte Santa Helena, instalándose con su esposa, el hijo de esta y un perro en las ruinas del campamento minero de Silverado.
Con humor, ternura y una prosa luminosa, Stevenson narra la vida cotidiana de aquellos improvisados «colonos»: la lucha por hacer habitable una casa desvencijada sin estufa ni ventanas que cierren, los encuentros con los variopintos personajes de la comarca —el legendario conductor de diligencias Foss, tenderos, mineros y viejos buscadores de oro—, y el esplendor de una naturaleza que lo cura y lo maravilla. El paisaje del valle de Napa, sus bosques y su luz se convierten en protagonistas de un libro sereno y feliz.
Más que una simple memoria de viaje, «Los colonos de Silverado» es una celebración de la vida sencilla, del amor recién estrenado y del poder reparador de la montaña, escrita con el encanto inconfundible del autor de La isla del tesoro. Entre la observación humorística y el lirismo, Stevenson deja algunas de sus páginas más entrañables y su famosa broma sobre la mayor felicidad de la tierra: «haber nacido escocés».