Introducción
Un conjunto de sabrosos relatos de Washington Irving en torno a una fascinación muy americana: la búsqueda de los tesoros que el legendario pirata capitán Kidd habría enterrado a lo largo de la costa del estado de Nueva York. Con su característica mezcla de folclore, humor y atmósfera, Irving recrea las leyendas de dinero escondido, apariciones y pactos diabólicos que corrían entre las viejas comunidades holandesas de la región.
Los relatos parten de la figura histórica del capitán Kidd, que «salió de Nueva York en 1695» y acabó ahorcado por pirata, dando pie a innumerables historias sobre sus botines ocultos, señalados por «rocas o árboles que llevan extraños signos». En torno a esta obsesión popular, Irving teje episodios en los que la codicia empuja a los buscadores a excavar de noche entre supersticiones, sustos y encuentros sobrenaturales, casi siempre con resultados tan cómicos como aleccionadores, pues «muchos han buscado y pocos encontrado el botín de los piratas».
Con su ironía, su color local y su maestría para lo fantástico y lo cómico, «Los buscadores de tesoros» —que incluye la célebre historia de Wolfert Webber— es una muestra excelente del talento de Irving para el relato costumbrista y legendario. Una lectura amena y evocadora sobre la codicia humana, las supersticiones populares y el eterno sueño del tesoro escondido.