Introducción
La más antigua de las comedias conservadas de Aristófanes, el gran comediógrafo griego, y una de las grandes obras antibélicas de toda la literatura. «Los acarnienses» (425 a.C.) es una sátira genial y valiente contra la guerra, escrita en plena Guerra del Peloponeso, en la que un ciudadano corriente, harto del conflicto, decide firmar por su cuenta una paz particular.
Dicéopolis, un honrado campesino ateniense cansado de los estragos y las penurias de la interminable guerra contra Esparta, harto de la ceguera belicista de sus conciudadanos y de los intereses de quienes se benefician del conflicto, toma una decisión insólita y disparatada: concertar él solo, para sí y su familia, una paz privada con el enemigo. A partir de ahí, mientras disfruta de los placeres de la paz —el comercio, el vino, la comida, las fiestas—, debe defenderse de la furia del coro de viejos carboneros de Acarnas, aguerridos partidarios de la guerra, y de otros personajes. Con una comicidad desbordante, una sátira mordaz de los políticos y demagogos, y una defensa apasionada de la paz y el sentido común, Aristófanes firma una de sus obras más audaces y actuales.
Clásico del teatro cómico universal y alegato antibélico imperecedero, «Los acarnienses» es una lectura divertida, ingeniosa y sorprendentemente vigente. Una obra maestra de Aristófanes sobre la locura de la guerra y el anhelo de paz, de dominio público.