Introducción
Uno de los diálogos socráticos más encantadores de Platón, y el primer tratamiento filosófico de un tema universal: la amistad. Sócrates, camino de una palestra, se detiene a conversar con un grupo de jóvenes, entre ellos el bello Lisis y su amigo Menéxeno. La ocasión surge cuando el enamorado Hipótales le confiesa su pasión por Lisis, y Sócrates aprovecha para mostrarle, con delicadeza, cómo se debe tratar a quien se ama y, sobre todo, para plantear la gran pregunta: ¿qué es un amigo y en qué consiste la amistad?
Sócrates confiesa que, si de algo se siente ávido, es de amigos: «yo preferiría un amigo a todo el oro de Darío, y a Darío mismo; tan apetecible y tan digna me parece la amistad». A partir de ahí, examina con los jóvenes las posibles explicaciones del vínculo: ¿es amigo el semejante del semejante, o el contrario del contrario? ¿Amamos por interés, por lo útil, o por algo más? Descubren, con inquietud, que a menudo se nos ama solo en la medida en que somos útiles.
Como en otros diálogos tempranos, el «Lisis» no llega a una definición cerrada de la amistad, y termina reconociendo humildemente que, aun creyéndose amigos, todavía no han sabido decir qué es la amistad. Pero en el camino, Platón deja planteadas todas las grandes cuestiones que la filosofía posterior heredaría. Es una obra deliciosa y profunda sobre el más humano de los afectos.