Introducción
Uno de los libros más hermosos, leídos y amados de toda la Biblia, la gran colección de la poesía religiosa del pueblo de Israel. El «Libro de los salmos» reúne ciento cincuenta cantos, oraciones e himnos que abarcan toda la gama de la experiencia religiosa y humana —la alabanza y la súplica, la acción de gracias y el lamento, la confianza y la angustia— y que han nutrido durante milenios la oración y la espiritualidad de judíos y cristianos.
Los Salmos (del griego «psalmós», canto acompañado de instrumentos) constituyen el libro de himnos y oraciones de Israel, compuesto a lo largo de siglos y atribuido tradicionalmente en buena parte al rey David. Su contenido es de una extraordinaria riqueza y variedad: hay salmos de alabanza que celebran la grandeza de Dios y de la creación; salmos de acción de gracias; salmos de súplica y lamento, en los que el orante clama desde la enfermedad, la persecución o el pecado; salmos de confianza —como el célebre «El Señor es mi pastor»—; salmos reales, históricos y sapienciales. A través de una poesía de gran belleza, marcada por el paralelismo característico de la lírica hebrea, los Salmos dan voz a los sentimientos más profundos del alma humana ante Dios y ante la vida: la esperanza y la desesperación, la alegría y el dolor, la gratitud y la petición. Por su hondura, su lirismo y su universalidad, el «Libro de los salmos» ha ejercido una influencia inmensa en la literatura, la música y la espiritualidad de Occidente, y sigue siendo una fuente inagotable de consuelo y oración.
Cumbre de la poesía religiosa y libro amadísimo de la Biblia, el «Libro de los salmos» es una lectura hermosa y consoladora. Los cantos y oraciones de Israel, de dominio público.