Introducción
Un cuento de los hermanos Grimm sobre el hijo menospreciado que, contra todo pronóstico, resulta el más digno. Un rey viejo, para decidir cuál de sus tres hijos heredará el trono, lanza al aire tres plumas y decreta que cada uno vaya adonde vuele la suya. Las plumas de los dos hijos listos vuelan hacia Levante y Poniente; pero la del tercero —al que llaman «El lelo» por callado y simple— cae, sin más, a poca distancia, junto a una trampa en el suelo.
Mientras sus hermanos se ríen y se toman las pruebas a la ligera, «El lelo» descubre bajo la trampa una escalera que lleva a un mundo subterráneo, donde un grueso sapo, rodeado de otros más pequeños, le proporciona en cada ocasión un objeto maravilloso: el tapiz más hermoso jamás tejido, un anillo refulgente que ningún orfebre podría igualar y, finalmente, una bellísima doncella nacida de una zanahoria y unos ratoncillos. Los hermanos, en cambio, presentan burdos remedos: un pañolón de pastora, un aro de coche, unas toscas campesinas.
Una y otra vez el rey reconoce que «el reino pertenece al menor», pero los mayores, envidiosos, lo importunan para que imponga nuevas pruebas. La última —saltar por un aro— la superan con gracia la doncella del «Lelo» mientras las campesinas se lastiman. Así, agotadas todas las excusas, «El lelo» hereda la corona y reina con prudencia y sabiduría. «Las tres plumas» es una fábula deliciosa sobre la humildad recompensada y la justicia que acaba imponiéndose.