Introducción
Un cuento moral de Charles Perrault, sencillo y luminoso, sobre las recompensas de la bondad y los castigos de la grosería. Una viuda tiene dos hijas: la mayor, orgullosa y desabrida, es el vivo retrato de la madre, que la adora; la menor, dulce y trabajadora como su difunto padre, es maltratada y obligada a servir, a comer en la cocina y a ir cada día por agua a una fuente lejana.
Un día, junto a la fuente, una pobre vieja le pide de beber, y la niña, amable, le ofrece agua con toda gentileza. La vieja es en realidad un hada, que, conmovida por su buen corazón, le concede un don maravilloso: a cada palabra que pronuncie, brotarán de sus labios una flor o una piedra preciosa. Al volver a casa y hablar, de su boca caen rosas, perlas y diamantes, ante el asombro de la madre.
Codiciosa, la madre envía a la fuente a la hija mayor para obtener el mismo don; pero esta trata con insolencia a una dama (el hada de nuevo), que la castiga: de su boca saldrán víboras y sapos a cada palabra. Expulsada de casa, la menor encuentra en el bosque a un príncipe que, prendado de ella y de su don, la desposa; la mayor, aborrecida por todos, acaba muriendo sola. «Las hadas» es una fábula clásica sobre la cortesía, el buen corazón y la justicia poética.