Introducción
Uno de los relatos más sombríos y singulares del canon de Sherlock Holmes, en el que el gran detective se enfrenta a una amenaza venida de lejos y sufre uno de sus más amargos fracasos. Una noche de tormenta, el joven John Openshaw acude a Baker Street presa del terror: cree que una muerte misteriosa se cierne sobre su familia. Su tío Elias, que había hecho fortuna en el sur de Estados Unidos y regresado a Inglaterra, recibió un día un sobre con cinco semillas de naranja y las letras «K. K. K.»; poco después moría. Lo mismo le ocurrió a su padre. Y ahora un sobre idéntico ha llegado a manos de John.
Holmes, aplicando su método —«al igual que Cuvier podía describir correctamente a todo un animal mediante la contemplación de un solo hueso»—, comprende que tras las siglas se esconde el Ku Klux Klan, que persigue a la familia para recuperar unos papeles comprometedores que el tío se llevó al abandonar el Sur. Le da instrucciones a Openshaw para protegerse.
Pero esta vez la astucia del detective llega tarde: esa misma noche, John Openshaw aparece ahogado en el Támesis, asesinado antes de que Holmes pueda salvarlo. Furioso por su fracaso, Holmes identifica a los culpables —tres tripulantes de un velero, el Lone Star, rumbo a Savannah— y les envía a su vez cinco semillas de naranja como advertencia de que alguien los persigue. Mas «siempre hay un fallo en el mejor de los planes humanos»: el barco se pierde en un temporal del Atlántico, y de él solo se halla, flotando, un madero con las letras «L. S.». La justicia no llega de la ley, sino del mar. «Las cinco semillas de naranja» es una obra maestra de atmósfera, misterio y fatalidad.