Introducción
La novela que inmortalizó la infancia americana y uno de los clásicos más queridos de la literatura universal. En el somnoliento pueblo de San Petersburgo, a orillas del río Misisipi, vive Tom Sawyer, un muchacho pícaro, imaginativo e incorregible, al cuidado de su bondadosa y exasperada tía Polly. Tom detesta la escuela y la iglesia, sueña con aventuras de piratas y bandoleros, y protagoniza travesuras memorables —como la célebre estratagema del encalado de la cerca, en la que convence a los demás chicos de que pintar es un privilegio, y hasta le pagan por dejarles hacerlo.
Entre juegos y amores infantiles —su idilio con la rubia Becky Thatcher—, Tom y su amigo Huckleberry Finn, el hijo del borracho del pueblo y símbolo de la libertad sin ataduras, se ven envueltos en una aventura mucho más oscura: una noche, en el cementerio, presencian el asesinato del doctor Robinson a manos del malvado Joe el Indio, que carga la culpa sobre el inocente Muff Potter. El secreto los atormenta hasta que Tom, en el juicio, reúne el valor de decir la verdad, y Joe el Indio huye.
La novela culmina en dos grandes escenas: la huida de Tom, Huck y Joe Harper a la isla de Jackson para jugar a los piratas —de donde regresan para asistir, atónitos, a su propio funeral— y la aventura en la cueva de McDougal, donde Tom y Becky se pierden en la oscuridad y Tom descubre que Joe el Indio se esconde allí. Tras escapar, la cueva es sellada y Joe muere atrapado; Tom y Huck hallan por fin el tesoro escondido del bandido. «Las aventuras de Tom Sawyer» es un himno inmortal a la niñez, la libertad, la imaginación y el gran río Misisipi.