Introducción
«Usted ve, pero no observa.» En esa frase de Sherlock Holmes cabe todo su arte y buena parte de la fascinación que este personaje ejerce desde hace más de un siglo. En Las aventuras de Sherlock Holmes, Arthur Conan Doyle reunió los relatos que convirtieron a su detective en un mito universal: un hombre capaz de reconstruir la vida entera de un desconocido con solo mirarle las manos, y de resolver crímenes imposibles mientras la policía se pierde.
A su lado, el doctor Watson —narrador, amigo y contrapunto— nos hace de guía por un Londres de niebla, coches de caballos y misterios que parecen sobrenaturales hasta que Holmes los desmonta con lógica implacable. Aquí están algunas de las historias más célebres del género: la única mujer que burló a Holmes, la sociedad de los pelirrojos, la serpiente asesina. Doyle perfeccionó una fórmula —el genio excéntrico, el ayudante fiel, el enigma y su explicación deslumbrante— que el mundo entero ha imitado desde entonces. Leer estos cuentos es redescubrir por qué Sherlock Holmes sigue siendo, para muchos, el mejor detective jamás inventado.