Introducción
Una de las novelas más importantes de la literatura estadounidense y, para muchos, la piedra fundacional de toda la narrativa moderna del país. Narrada en primera persona por el propio Huck con su lenguaje coloquial y vivísimo, retoma al compañero de Tom Sawyer: Huckleberry Finn, un muchacho pobre y libre que huye a la vez del intento de la viuda Douglas por «civilizarlo» y de su padre borracho y violento, que lo secuestra por el dinero que Huck había hallado. Fingiendo su propia muerte, Huck escapa a una isla del río Misisipi.
Allí se encuentra con Jim, el esclavo de la señorita Watson, que ha huido para no ser vendido y separado de su familia. Juntos emprenden un largo descenso por el gran río en una balsa, en busca de la libertad de Jim. El viaje, jalonado de aventuras y peligros —la sangrienta venganza entre los Grangerford y los Shepherdson, los estafadores que se hacen pasar por un duque y un rey, el fraude a las hermanas Wilks—, es también un retrato satírico y demoledor de la sociedad esclavista del Sur.
El corazón de la novela es la crisis moral de Huck: la ley, la religión y todo lo que le han enseñado le dicen que debe delatar a Jim; su corazón le dice lo contrario. En una decisión que es una de las cumbres de la literatura, Huck rompe la carta que lo denunciaría y declara: «De acuerdo, pues: iré al infierno», eligiendo la amistad y la humanidad por encima de la ley injusta. Tras el enredado final en la granja de los Phelps —donde reaparece Tom Sawyer— y la revelación de que Jim ya había sido liberado, Huck resuelve «salir pitando hacia el Territorio» para escapar de la civilización. «Las aventuras de Huckleberry Finn» es una obra maestra sobre la libertad, la conciencia y la amistad.