Editar capítulo

Texto plano · una línea en blanco separa párrafos · «## » = subtítulo

caracteres
Cronómetro:

Lectura rápida

Premium
Velocidad ppm

Demo hasta ppm · Premium llega a ppm.

Palabras por ráfaga

Más de 1 palabra por ráfaga es premium.

Entrenar fijaciones
Intensidad
ppm
Introducción

Tipografía y lectura

Tamaño
Fondo
Ancho
Justificado
Guiones (partición)
Ortografía moderna (fué→fue)
Fuente

Voz

Tu navegador no tiene voces instaladas para la lectura.

¿Las voces suenan robóticas? Cómo instalar voces más naturales →

Acerca del libro

Portada de La Regenta

Leopoldo Alas «Clarín»

La Regenta

En la asfixiante ciudad provinciana de Vetusta —trasunto de Oviedo—, Ana Ozores, joven de belleza y sensibilidad excepcionales, se ahoga en un matrimonio sin amor con un magistrado mayor y bondadoso. Entre el tedio y el ansia de algo más elevado, queda atrapada en un duelo por su alma: de un lado, el Magistral don Fermín de Pas, sacerdote ambicioso que la dirige en confesión mientras arde en secreto por ella; del otro, Álvaro Mesía, el donjuán frío y calculador que la corteja por vanidad. Publicada por Leopoldo Alas «Clarín» entre 1884 y 1885, La Regenta es la gran novela del realismo español y una de las cumbres de la narrativa europea: un retrato demoledor de la hipocresía, el deseo reprimido y la crueldad de una sociedad que devora a quien se atreve a desear.
Ver ficha completa

Reportar un error

¿Qué problema encontraste en este libro?

Para leer o escuchar la obra completa, adquiérela y consérvala para siempre, o hazte Premium.

Regístrate para conseguir este libro con tu 1.er crédito, o hazte Premium.

👑 Premium · acceso ilimitado
Portada de La Regenta
La Regenta
Leopoldo Alas «Clarín»

Introducción

Hay una ciudad que respira, murmura y vigila, y que es el verdadero primer personaje de esta novela. Se llama Vetusta —bajo ese nombre late el Oviedo de finales del siglo XIX— y desde sus torres, sus salones y sus confesonarios lo observa todo. En su corazón vive una mujer que no encaja: Ana Ozores, la Regenta, tan hermosa como desdichada, casada con un hombre bueno pero viejo, sola en medio de un mundo que no sabe qué hacer con su inteligencia ni con su sed de belleza.

Leopoldo Alas, «Clarín», tardó años en construir este edificio inmenso, y se nota: La Regenta es una catedral novelesca, minuciosa y grandiosa, en la que caben una ciudad entera y el alma de una mujer. Publicada en dos tomos entre 1884 y 1885, escandalizó a la provincia que retrataba y hoy se lee como lo que es: la cumbre de la novela española del siglo XIX, a la altura de Flaubert o Tolstói, con quienes comparte tema y ambición.

El drama de Ana es el de un deseo sin salida. Educada entre sospechas, temida por su rareza, se debate entre dos hombres que se disputan su rendición como quien juega una partida. Uno es don Fermín de Pas, el Magistral: sacerdote poderoso, orgulloso y ambicioso, que la dirige espiritualmente mientras una pasión que no puede confesarse lo consume por dentro. El otro es Álvaro Mesía, el donjuán de Vetusta, frío y vanidoso, para quien conquistar a la Regenta es sobre todo una cuestión de prestigio.

Entre esos dos polos —el confesonario y el salón, la fe y el mundo—, Ana se agota. No es una adúltera de folletín ni una santa: es una mujer viva atrapada en un lugar y una época que castigan cualquier anhelo que se salga de la norma. Clarín la mira con una compasión que estremece, sin ahorrarle sus contradicciones, y hace de su historia una acusación contra todo lo que la asfixia.

Porque la gran fuerza del libro es su retrato de la sociedad. Vetusta es el tedio hecho ciudad: la beatería y la maledicencia, los caciques y las visitas de cumplido, el aburrimiento que empuja a la gente a espiarse y destruirse por deporte. Con una ironía finísima y una crueldad de bisturí, Clarín desnuda la hipocresía de un mundo entero, donde la apariencia lo es todo y donde la libertad de una mujer resulta intolerable.

Conviene entrar sin prisa: la novela se toma su tiempo, se demora en las miradas, en los objetos, en los pensamientos que nadie dice en voz alta. Esa lentitud es su lujo. A cambio, ofrece una inmersión total, hasta que Vetusta se vuelve un lugar que reconocemos y Ana, alguien a quien no podemos dejar de acompañar.

Abra el libro, entonces, y deje que las campanas de la catedral marquen la hora. Le espera una de las mujeres más inolvidables de nuestra literatura y una ciudad que, bajo su barniz de decencia, esconde una de las historias más humanas y más despiadadas jamás contadas en español.

Toca un párrafo

Cada gran obra esconde gemas del pensamiento

Hay frases que atraviesan los siglos, revelan verdades profundas y muchas veces cambian vidas. Viven escondidas en las obras que han marcado la historia de la humanidad. Leer es minarlas: cuando encuentres una que de verdad lo sea, márcala; si es una gema, se publicará con tu nombre en la página del autor y del libro. También descubrirás las gemas que ha hallado la comunidad.

No toda frase es una gema: una gema se sostiene sola, dice algo profundo y resuena en cualquiera.

Guardar en colección

Aún no tienes colecciones. Crea la primera abajo.