Introducción
Uno de los cuentos más breves, ingeniosos y célebres de Hans Christian Andersen, una pequeña joya que en apenas unas líneas encierra todo el encanto, la ironía y la sabiduría del gran narrador danés. Un príncipe desea casarse, pero no con cualquiera: quiere «una verdadera princesa de sangre real». Recorre el mundo entero en su busca, pero siempre halla algún inconveniente que le hace dudar de la autenticidad de las candidatas, y regresa a casa apesadumbrado, sin haber encontrado a la esposa soñada.
Una noche de terrible tormenta, alguien llama a la puerta del castillo: es una muchacha empapada por la lluvia, desaliñada y maltrecha, que asegura ser una verdadera princesa. Nadie lo creería al verla en semejante estado. Pero la vieja reina, astuta, decide someterla a una prueba secreta e infalible: coloca un solo guisante bajo un altísimo montón de veinte colchones y veinte edredones, y hace que la joven duerma sobre ellos.
A la mañana siguiente, la muchacha confiesa haber pasado una noche horrible: algo duro bajo las mantas le ha impedido pegar ojo y la ha dejado llena de moratones. Solo una sensibilidad tan exquisita podía delatar a una auténtica princesa: «¡solo una verdadera princesa podía ser tan sensible!». Con su humor delicado y su punto de fina ironía, «La princesa y el guisante» es un clásico universal de la literatura infantil, breve y perfecto.