Introducción
Un relato temprano, intenso y trágico de Guy de Maupassant sobre la pasión obsesiva, los celos y el abismo del deseo. En el Grillon, un bullicioso restaurante y colonia de remeros a orillas del Sena, cerca de Bougival, vive Paul, un joven delicado, rico y perdidamente enamorado de Madeleine, una mujer mantenida. Su amor no es sereno: es una devoción celosa, absoluta, casi enfermiza, que lo hace vulnerable y dependiente por completo de ella.
Una tarde de baile en la orilla del río irrumpe una banda de mujeres notorias, de costumbres libres y amores entre ellas, capitaneadas por la imponente Pauline. Madeleine se siente atraída por ese mundo, y Paul, que lo intuye, se consume en una angustia devoradora, «arrastrado por unos celos de hombre, por una furia profunda, instintiva, desordenada». Ve cómo la mujer que ama se le escapa hacia algo que él no puede combatir ni comprender.
Cuando comprende que Madeleine se ha entregado a Pauline, el mundo se derrumba para Paul: «todas las cosas, su propia existencia, le parecían vagas, lejanas, olvidadas, acabadas». Enloquecido de dolor, corre hasta el río y, tras lanzar un último grito desgarrador —«¡Madeleine!»—, se arroja al Sena y se ahoga. Los barqueros recogen luego su cuerpo con fría indiferencia. Y Madeleine, deshecha, acaba consolada y acogida entre los brazos de Pauline, la misma mujer que causó su ruina. «La mujer de Paul» es una obra maestra naturalista sobre el amor que mata y la crueldad del deseo.