Introducción
Una de las narraciones breves más hermosas y conmovedoras de Honoré de Balzac, una pequeña joya de La Comedia humana que en pocas páginas encierra una lección inolvidable sobre la gratitud, la fe y la deuda del corazón. «La misa del ateo» plantea un enigma humano que su desenlace resuelve con una emoción sobria y profunda.
El protagonista es Desplein, el mayor cirujano de Francia, un hombre de genio universalmente célebre y ateo declarado, que no oculta su desprecio por la religión. Su joven discípulo Horace Bianchon descubre, con asombro, que su maestro acude en secreto, cuatro veces al año, a hacer decir una misa en una humilde iglesia. Intrigado por esta contradicción incomprensible en un hombre que niega a Dios, Bianchon indaga hasta descubrir la razón oculta tras ese gesto: una historia de pobreza, sacrificio y gratitud que ilumina el alma secreta del gran hombre.
Con una delicadeza y una economía admirables, Balzac construye un relato que es a la vez un retrato del genio, una meditación sobre la gratitud como forma suprema de nobleza y una reflexión matizada sobre la fe y la incredulidad. «La misa del ateo» demuestra que, incluso en el corazón más racionalista, puede latir un impulso sagrado nacido del amor y la lealtad.