Introducción
Uno de los relatos más famosos e influyentes de Virginia Woolf, una pieza fundacional de la narrativa moderna en la que la escritora ensaya por primera vez, de forma plena, la técnica del «fluir de conciencia» que revolucionaría la literatura del siglo XX. Es un cuento en el que, literalmente, no pasa nada... y en el que, sin embargo, pasa todo lo que ocurre en el interior de una mente.
La narradora, sentada junto al fuego una tarde de invierno, levanta la vista y descubre una pequeña marca en la pared —«tal vez fue a mediados de enero cuando la vi por primera vez»—. A partir de ese detalle insignificante, su pensamiento se echa a volar en una cascada de asociaciones libres: reflexiona sobre la naturaleza de la realidad, el paso del tiempo, la fugacidad de la vida —«todo tan casual, todo tan al azar»—, la incertidumbre del conocimiento, la vida de los objetos, la Historia y la libertad del pensamiento, sin dejar nunca de preguntarse qué será realmente aquella marca.
Con su prosa luminosa y su radical libertad formal, «La marca en la pared» (1917) es un manifiesto de la nueva manera de narrar que Woolf estaba inventando. Un relato breve pero decisivo, que muestra cómo la mente humana, a partir del más nimio estímulo, teje sin cesar el mundo. Una joya del modernismo y una lectura reveladora sobre el arte de pensar.