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Acerca del libro

Portada de La lucha de Homero

Friedrich Nietzsche

La lucha de Homero

Un ensayo temprano de Nietzsche sobre el secreto de la grandeza griega: la lucha, el certamen (el «agon»). Partiendo de las «dos diosas de la discordia» de Hesíodo, distingue la rivalidad destructiva de la fecunda, y muestra que para el griego la envidia era un motor bienhechor de la excelencia. Sin lucha —sostiene—, el hombre y el Estado helénicos degeneran en crueldad. Una lectura clave del pensamiento nietzscheano sobre el conflicto como fuente de cultura.
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Portada de La lucha de Homero
La lucha de Homero
Friedrich Nietzsche

Introducción

¿De dónde sacaron los griegos su asombrosa grandeza? De la lucha, responde el joven Nietzsche en este ensayo deslumbrante. No de una humanidad dulce y apacible —esa es una ilusión moderna—, sino de un instinto competitivo, incluso cruel, que ellos supieron canalizar. «El hombre, aun en sus más nobles y elevadas funciones, es siempre una parte de la naturaleza» y arrastra su «doble carácter siniestro»; y esas «cualidades terribles» son «quizás el más fecundo terreno» del que brota todo lo que llamamos humanidad.

El corazón del ensayo es una idea de Hesíodo: hay dos diosas de la discordia, dos «Eris». Una arroja a los hombres a la guerra destructiva; la otra, bienhechora, los impulsa a rivalizar, a superarse —«el alfarero odia al alfarero, el cantor al cantor»—. Para el griego, la envidia no era un vicio, sino «el efecto de una divinidad bienhechora»: el motor del certamen, del agon. Por eso «por medio de la lucha se ha de acreditar toda cualidad sobresaliente», y por eso el ostracismo no era un castigo sino un estímulo: se apartaba al que era demasiado grande para que no se apagara la competencia.

Nietzsche muestra el reverso: cuando un hombre —o un Estado— queda sin rival, «fuera de concurso», la fuerza contenida se pudre en crueldad y desmesura (el destino de Milcíades, la caída de Atenas y Esparta). Sin lucha, el griego «degenera» y vuelve al abismo prehomérico. Un texto breve y fundamental para entender la fascinación de Nietzsche por el conflicto como fuente de cultura y grandeza.

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