Introducción
Una de las cumbres de la poesía francesa del siglo XX y una de las obras más ambiciosas y perfectas de la «poesía pura», obra de Paul Valéry, el gran poeta y pensador. «La joven parca» (La Jeune Parque, 1917) es un largo y deslumbrante poema, célebre por su extraordinaria densidad, su musicalidad y su dificultad, en el que una joven diosa del destino explora, en una noche de vigilia, los movimientos más profundos de su conciencia.
Fruto de años de trabajo tras un largo silencio poético, el poema es un monólogo interior de más de quinientos versos en el que la «joven parca» —figura mitológica de las divinidades del destino— asiste al despertar de su propia conciencia, entre el sueño y la vigilia, y contempla el nacimiento del deseo, la tentación de la muerte, la lucha entre la carne y el espíritu, la memoria y el fluir de la vida. Con una perfección formal insuperable, una musicalidad hipnótica y una densidad de pensamiento y de imágenes que exigen —y recompensan— la relectura, Valéry logra una obra que es a la vez poesía y meditación filosófica sobre la conciencia, la identidad y el ser. «La joven parca» consagró a Valéry como uno de los grandes poetas de su tiempo.
Clásico de la poesía moderna y obra maestra de la poesía pura, «La joven parca» es una lectura exigente pero deslumbrante. Un poema de belleza y hondura excepcionales, de la mano del gran Paul Valéry, de dominio público.