Introducción
Un mapa con una cruz roja que marca el lugar del tesoro. Un cofre lleno de doblones de oro. Una isla desierta. Un loro que grazna «¡Doblones! ¡Doblones!». Un bucanero con una sola pierna, una muleta y una sonrisa que da escalofríos. Todo lo que imaginamos cuando pensamos en piratas nació, en buena medida, de un solo libro: La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, la más pura y perfecta de las novelas de aventuras.
La historia la cuenta Jim Hawkins, un muchacho que ayuda a sus padres en una tranquila posada de la costa inglesa. Todo cambia el día en que un viejo y siniestro marino se instala allí, aterrorizado por la visita de alguien a quien teme: «un marinero con una sola pierna». Cuando el viejo muere, Jim descubre entre sus pertenencias el mapa de una isla lejana donde el temible pirata Flint enterró, antes de morir, un tesoro inmenso. Y con ese mapa comienza el viaje.
Junto al sensato doctor Livesey y al entusiasta hacendado Trelawney, Jim se embarca en la goleta La Española rumbo a la isla del tesoro. Pero la travesía esconde un peligro mortal: gran parte de la tripulación, reclutada por el cocinero de a bordo, son en realidad antiguos piratas de Flint que planean apoderarse del oro apenas lo encuentren. Y al frente de ellos está uno de los personajes más fascinantes de toda la literatura: John Silver «el Largo», astuto, encantador, valiente y absolutamente despiadado, capaz de pasar de la ternura al crimen en un instante. La relación ambigua entre el joven Jim y el viejo pirata es el corazón secreto del libro.
A partir de ahí, todo es acción: motines, traiciones, combates, huidas, una isla llena de peligros, un extraño náufrago abandonado años atrás, disparos en la oscuridad y golpes de suerte. Stevenson maneja el suspense y la aventura con una maestría insuperable, y crea escenas —la llegada del ciego Pew, la noche en la empalizada, Jim al timón de la goleta— que quedan grabadas para siempre en la memoria del lector.
Pero La isla del tesoro es también, en el fondo, una novela de iniciación: la historia de un chico que, arrojado a un mundo de adultos peligrosos, tiene que descubrir por sí mismo el valor, el ingenio y también la complejidad moral de las personas, esa mezcla de bien y mal que encarna como nadie el inolvidable Silver. Se lee como una aventura para todas las edades, pero deja el poso de las grandes obras.
Publicada en 1883, la novela convirtió a Stevenson en un autor célebre y fundó todo un género. Más de un siglo después, sigue siendo el modelo de toda historia de piratas y una de esas lecturas que enganchan desde la primera página y no se olvidan jamás. Abrir este libro es zarpar hacia la aventura con mayúsculas.