Introducción
Dos muchachos de buena familia, Carriazo y Avendaño, sienten una llamada irresistible: la de la libertad. Cansados de la vida cómoda y previsible que les espera, deciden echarse a los caminos y probar la existencia errante y aventurera de los pícaros. Así arranca La ilustre fregona, una de las novelas más frescas y encantadoras de Cervantes.
El viaje los lleva a Toledo, a la famosa Posada del Sevillano, y allí el plan de Avendaño se tuerce por completo. Porque en aquella venta sirve Costanza, una fregona —una moza de cocina— cuya belleza y cuya virtud son tan extraordinarias que han hecho de ella la comidilla de toda la ciudad. Avendaño queda prendado al instante, y lo que iba a ser una escapada picaresca se convierte en una historia de amor.
Cervantes despliega aquí, con un gusto delicioso, el mundo de la España de los caminos: las ventas, los mozos de mulas, los aguadores, las burlas, las canciones, el bullicio de la vida popular. Es un fresco vivísimo y lleno de color, pintado por alguien que amaba ese universo y lo conocía al detalle. La picaresca, en sus manos, se vuelve luminosa y alegre.
Pero el corazón de la novela es Costanza, y el enigma de su origen. Porque una moza tan hermosa, tan discreta y tan honesta despierta una pregunta inevitable: ¿quién es en realidad? Cervantes maneja ese misterio con maestría, guardando para el final una revelación que reordena toda la historia, como gustaba de hacer en sus mejores novelas.
Bajo la aventura y el amor late, además, uno de sus temas queridos: la nobleza verdadera no es la de la sangre, sino la de la conducta. Costanza es «ilustre» mucho antes de que se sepa nada de su cuna, por su virtud y su dignidad. Es una lección tan cervantina como conmovedora.
Es una lectura alegre, vivaz y encantadora, ideal para descubrir el lado más luminoso del autor y su amor por la libertad y por la gente común.
Échate a los caminos con Carriazo y Avendaño y entra en la posada donde sirve la ilustre fregona. Te espera una de las historias más deliciosas del Siglo de Oro.