Introducción
Imagina a una muchacha que canta y baila por las plazas de Madrid con tal gracia que la gente se detiene, embobada, a escucharla; que responde con más ingenio que cualquier cortesano; y que, siendo pobre y gitana, guarda su honor con una firmeza que asombra a todos. Se llama Preciosa, y es una de las criaturas más encantadoras que ha dado la literatura española. Con ella abre Cervantes sus Novelas ejemplares.
La gitanilla cuenta cómo un joven caballero, deslumbrado por Preciosa, se enamora de ella hasta el extremo de renunciar a su nombre y a su posición para vivir entre los gitanos y ganarse su amor. Pero Preciosa no se entrega fácil: le impone una prueba, un tiempo de espera para comprobar si aquel amor es verdadero o simple capricho. En esa tensión —deseo contra prudencia, pasión contra libertad— se juega toda la novela.
Lo primero que enamora del relato es su protagonista. Preciosa es hermosa, sí, pero sobre todo es inteligente, libre y dueña de sí misma; habla de igual a igual con nobles y con pícaros, y no permite que nadie disponga de ella. En una época en que a las mujeres se les pedía silencio, Cervantes construye una heroína que piensa, decide y pone condiciones. Por eso sigue sintiéndose sorprendentemente moderna.
Alrededor de ella, el autor pinta el mundo gitano con una mezcla fascinante de idealización y observación viva: los caminos, los campamentos, la música, la libertad de quien no tiene amo. Ese contraste entre la vida errante y las rígidas convenciones de la sociedad da a la novela un aire de frescura y de anhelo de libertad que atraviesa toda la obra.
Cervantes, que se preciaba de ser el primero en escribir novelas cortas originales en lengua castellana, despliega aquí su arte para entrelazar aventura, poesía, comedia y emoción. Y reserva, como buen maestro, una revelación final sobre el origen de Preciosa que reordena toda la historia y le da un sentido nuevo, sin que convenga adelantar nada.
Es una lectura luminosa y llena de encanto, perfecta para descubrir al Cervantes más alegre y tierno, el que escribía historias de amor con una sonrisa. Quien crea que los clásicos son áridos, que empiece por aquí.
Acompaña a Preciosa por las calles y los caminos, escucha sus canciones y su ingenio, y comprueba hasta dónde llega un amor puesto a prueba. Es una de las páginas más deliciosas del Siglo de Oro.