Introducción
En la terraza de un café parisino, lord Murchison le confía a un viejo amigo el misterio que ha marcado su vida. Se enamoró de lady Alroy, una mujer bellísima y enigmática, «la Gioconda de las martas», rodeada siempre de un aire de secreto: citas a horas insólitas, cartas que debían dirigirse a un nombre falso, la súplica de no hablar demasiado alto «porque puede ser escuchada».
Un día la sorprende entrando velada en una casa de alquiler de un barrio pobre, y se convence de que oculta a un amante. Se lo reprocha; ella lo niega entre lágrimas —«no hay nada que decirle»—; él, frenético, la pierde. Y poco después ella muere. Atormentado, Murchison investiga: ¿qué hacía en aquella casa?
La respuesta —que no adelantaremos del todo— es la genialidad del cuento. Wilde, con su ironía característica, sugiere que el misterio de lady Alroy no escondía secreto alguno: era misterio por el misterio mismo, pose y vanidad. «Una Esfinge sin secreto». Un relato breve y agudo que juega con nuestras expectativas y con la eterna incomprensión entre los sexos.