Introducción
En una casa de Madrid conviven señores y criados, y en todos ellos ha prendido el mismo fuego: el del amor. Pero se trata de un amor torcido, mal repartido, donde cada uno desea a quien no le corresponde y nadie acaba de encontrar a su pareja. De ese cruce de deseos imposibles nace La entretenida, una de las comedias más ingeniosas y singulares de Cervantes.
Lo primero que sorprende es cómo la obra juega con las reglas del teatro de su época. En pleno triunfo de la «comedia nueva» de Lope de Vega, con sus fórmulas de enredos que siempre terminaban en boda, Cervantes construye una comedia que las imita para, con picardía, darles la vuelta. El resultado es una pieza que se mira a sí misma con ironía, muy consciente de ser teatro.
El mayor guiño llega al final. Contra toda costumbre —y contra la expectativa del público—, La entretenida se cierra sin ninguna boda. Los enredos no se resuelven en el altar; simplemente se deshacen, dejando a los personajes más o menos como estaban. Es una travesura genial que rompe el molde y que revela a un Cervantes crítico, lúcido y adelantado a su tiempo.
Otro de sus encantos es el protagonismo de los criados. Cervantes dedica una atención especial y afectuosa al mundo «de abajo»: sus enredos amorosos corren en paralelo a los de los señores, con la misma dignidad y a menudo con más gracia. Esa mirada democrática, atenta a la gente común, es una constante de su literatura.
Es una comedia deliciosa para quien quiera descubrir al Cervantes dramaturgo más experimental, ese que no se limitó a seguir la moda teatral, sino que la cuestionó desde dentro con humor e inteligencia. Una obra que hoy se lee con la frescura de lo genuinamente moderno.
Entra en esta casa madrileña donde nadie ama a quien debe y disfruta de sus enredos sin desenlace. Descubrirás una comedia que se ríe, con elegancia, del propio teatro.