Introducción
Uno de los cuentos de hadas más célebres del mundo, en la versión de los hermanos Grimm, más antigua y sombría que la popularizada después. Al morir su madre —que le pide ser «piadosa y buena»—, una niña queda a merced de una madrastra y dos hermanastras de rostro hermoso y corazón cruel, que la despojan de sus vestidos, la visten con harapos y la relegan a la cocina, donde duerme entre cenizas: por eso la llaman Cenicienta.
A diferencia de la versión de Perrault, aquí no hay hada madrina ni calabaza: la ayuda viene de un avellano que crece, regado por sus lágrimas, sobre la tumba de su madre, y de un pajarillo que le concede lo que desea. Cuando el rey convoca una fiesta de tres días para que su hijo elija esposa, la madrastra le impone tareas imposibles —recoger lentejas de la ceniza—, que la Cenicienta cumple con la ayuda de las palomas y los pájaros del cielo. El árbol le regala entonces vestidos de oro y plata, y en el baile el príncipe solo tiene ojos para ella: «Es mi pareja», repite, sin dejarla bailar con nadie.
Tres noches huye la Cenicienta antes de ser descubierta, hasta que pierde su zapatito de oro en la escalera untada de pez. El príncipe jura casarse con quien calce el zapato; las hermanastras llegan a cortarse los dedos y el talón para lograrlo, pero las palomas delatan el engaño por la sangre. Al fin la Cenicienta calza el zapato y es reconocida como la verdadera novia; y en la boda, las palomas dejan ciegas a las falsas hermanas por su maldad. «La Cenicienta» es una fábula inmortal sobre la bondad recompensada y la justicia poética.