Introducción
Uno de los relatos más emocionantes de todo el canon holmesiano: el regreso de Sherlock Holmes de entre los muertos. Tres años después de su aparente muerte en las cataratas de Reichenbach, luchando con el profesor Moriarty, un abatido Watson investiga el desconcertante asesinato del joven aristócrata Ronald Adair, muerto de un tiro en una habitación cerrada por dentro sin que nadie oyera un disparo. Y entonces sucede lo imposible.
Un viejo librero jorobado que Watson había tratado con desdén se revela de pronto como el mismísimo Holmes, vivo. «¿Es posible que estés vivo?», balbucea Watson antes de desmayarse por la emoción. Holmes le explica que sobrevivió a Reichenbach —«percibí la figura algo siniestra del difunto profesor Moriarty»— y que ha permanecido oculto tres años para desmantelar los restos de la banda del criminal, cuyo lugarteniente más peligroso, el coronel Sebastian Moran, sigue suelto.
Moran es precisamente el asesino de Adair y ahora la mayor amenaza para el propio Holmes. El detective tiende una trampa maestra: coloca en la ventana de Baker Street un busto de cera con su silueta y aguarda con Watson en la casa vacía de enfrente. Cuando Moran dispara con su silencioso rifle de aire a la figura, Holmes lo captura. «La casa deshabitada» es una de las aventuras más celebradas de Sherlock Holmes.