Introducción
Un relato magistral de Edgar Allan Poe sobre el misterio, el duelo y la vergüenza de las conjeturas apresuradas. El narrador se embarca en Charleston rumbo a Nueva York en el paquebote «Independence» y se alegra de encontrar entre los pasajeros a un viejo amigo, el joven artista Cornelius Wyatt, que viaja con su esposa, sus dos hermanas y un criado. Pero algo intriga al narrador desde el principio: Wyatt ha reservado un camarote de más, y ha embarcado consigo una larga y pesada caja oblonga.
La curiosidad del narrador se enciende. Da por sentado que la caja contiene una valiosa copia de La Última Cena de Leonardo, y observa con creciente extrañeza el comportamiento del artista: su abatimiento, su «esposa» de aspecto vulgar que no encaja con la mujer encantadora que esperaba, y sobre todo unos ruidos nocturnos —el destapar y clavar de la caja, un sollozo apenas audible— que atribuye a su fantasía. Se burla, incluso, con torpes bromas, del pobre Wyatt.
Cuando una tempestad hace naufragar el barco, la verdad se revela con brutalidad: Wyatt se niega a salvarse sin la caja, se ata a ella con una cuerda y se hunde con ella «de inmediato y para siempre». Solo después sabrá el narrador, por boca del capitán, lo que ignoraba: la caja no guardaba un cuadro, sino el cadáver embalsamado de la joven esposa de Wyatt, muerta la víspera de zarpar; la falsa esposa era la doncella, y todo el disimulo, una manera de llevar el cuerpo a casa sin que los pasajeros huyeran. «La caja oblonga» es una obra maestra sobre el dolor oculto y el error de quien juzga sin saber.