Introducción
Hay casas que parecen vivas, y ninguna como la de los Usher. En este relato, Edgar Allan Poe convierte una mansión ruinosa —con su grieta que la recorre de arriba abajo— en el espejo de una familia y una mente que se desmoronan. El narrador llega invitado por su amigo de infancia, Roderick Usher, y encuentra a un hombre consumido por una hipersensibilidad enfermiza y por el terror a un mal que no sabe nombrar.
Todo en el relato respira decadencia y presagio: la hermana Madeline, que se apaga sin remedio; la atmósfera opresiva; los sonidos que parecen responder a una vieja leyenda. Cuando Madeline es enterrada quizá demasiado pronto, el horror se desata. Poe orquesta como nadie la unión entre el estado de ánimo, el escenario y el destino de sus personajes, hasta un final en que la casa misma se hunde. Es el modelo perfecto del cuento gótico: el miedo como atmósfera que lo impregna todo.