Introducción
Una bellísima variante del cuento de «La Bella y la Bestia», recogida por los hermanos Grimm. Un hombre pregunta a sus tres hijas qué quieren que les traiga de viaje; la menor, su favorita, pide una alondra cantarina y saltarina. La encuentra al fin en la copa de un árbol junto a un palacio, pero el pájaro pertenece a un león que solo se lo cederá a cambio de lo primero que el hombre halle al volver a casa. Y lo primero resulta ser, para su desesperación, su hija más querida.
La joven, fiel a la palabra dada por su padre —«si lo has prometido tienes que cumplir tu palabra»—, va al encuentro del león, que es un príncipe encantado: fiera de día, hombre de noche. Se casan y viven felices, hasta que en la boda de una hermana un fino rayo de luz roza al príncipe y lo transforma en paloma, condenada a volar siete años por el mundo, dejando cada siete pasos una gota de sangre y una pluma blanca para señalar el camino.
Comienza entonces la gran travesía de la esposa fiel: sigue el rastro hasta perderlo, pide ayuda al sol, la luna y los vientos, que le dan objetos mágicos; vence a un dragón —una princesa encantada— y libera a su amado, pero este, hechizado, la olvida y va a casarse con otra. Con la ayuda de sus dones y su perseverancia, ella logra pasar tres noches junto a él hasta que la reconoce por su voz, y juntos huyen y recuperan su felicidad. «La alondra cantarina y saltarina» es un cuento luminoso sobre la fidelidad, la constancia y el amor que vence toda prueba.