Introducción
Un cuento maravilloso de los hermanos Grimm que ensalza la compasión hacia los animales. Dos príncipes se pierden en una vida disipada, y el menor de los tres hermanos —al que todos llaman «el bobo» por su simpleza— sale a buscarlos. Cuando los encuentra, se burlan de él, pero deciden seguir camino juntos. Por el camino se cruzan con un hormiguero, un lago con patos y una colmena rebosante de miel; y en cada ocasión los hermanos mayores quieren destruir a los animales por diversión o codicia, pero el bobo los detiene: «Dejen en paz a los animales».
Los tres llegan a un palacio encantado, con caballos petrificados y un hombrecillo gris que les muestra las tres pruebas grabadas en piedra para romper el hechizo: reunir las mil perlas de la princesa escondidas en el bosque, sacar del mar la llave de su alcoba, y distinguir, solo por el aliento, a la menor de tres hermanas idénticas. Los hermanos mayores lo intentan y, al fracasar, quedan convertidos en piedra.
Pero cuando le llega el turno al bobo, los animales a los que había salvado acuden en su ayuda: las hormigas reúnen las mil perlas, los patos rescatan la llave del fondo del mar, y la reina de las abejas se posa en los labios de la princesa que había comido miel, revelándola. Así el bobo rompe el encantamiento, devuelve la vida a los petrificados y se casa con la princesa más joven. «La abeja reina» es una fábula luminosa sobre cómo la bondad hacia los más pequeños vuelve, agradecida, a salvarnos.