Introducción
Un cuento singular y fascinante de los hermanos Grimm, sobre la palabra dada, la fidelidad y la redención por el amor. Un rico campesino, harto de que se burlen de él por no tener hijos, exclama furioso: «¡Yo quiero tener un hijo! ¡Aunque sea un erizo!». Y su deseo se cumple de la peor manera: nace Juan-mi-erizo, mitad niño y mitad erizo, al que no pueden ni acostar ni amamantar. Rechazado por su propio padre, que desea su muerte, el muchacho pasa años tras la estufa hasta que pide una gaita y un gallo herrado, y se marcha al bosque para no volver.
Subido a un árbol, cuidando una enorme piara de cerdos y tocando su gaita, Juan-mi-erizo ayuda a dos reyes que se han perdido a encontrar el camino, a cambio de una promesa por escrito: le darán lo primero que encuentren al llegar a casa. En ambos casos, lo primero es la hija del rey. El primer monarca, creyéndolo un simple animal, lo engaña adrede; el segundo cumple lealmente su palabra.
Cuando Juan-mi-erizo va a cobrar, castiga la falsedad del primer rey hiriendo a su hija —«éste es el pago a vuestra falsedad»— pero honra la lealtad del segundo. Su princesa fiel lo acepta pese a sus púas; y en la noche de bodas, siguiendo su plan, unos hombres arrojan al fuego la piel de erizo que él se quita, liberándolo: Juan queda convertido en un joven y hermoso señor, y hereda el reino. «Juan erizo» es una original fábula sobre la palabra dada, la lealtad recompensada y la transformación por el amor.