Introducción
Uno de los cuentos más feroces y perfectos de Edgar Allan Poe: una historia de humillación y venganza que se cierra con una de las escenas más terribles de toda su obra. En la corte de un rey cruel que «no vivía sino para bromear», rodeado de siete ministros tan gordos como bufones, sirve Hop-Frog, un enano cojo traído cautivo de una tierra lejana. Su cuerpo contrahecho —solo puede avanzar «entre salto y torcedura», como una rana— es la diversión perpetua del monarca, que se ríe de su deformidad sin piedad.
Hop-Frog tiene una sola amiga, Tripetta, una joven también diminuta pero de exquisita belleza, cautiva como él. La víspera de un gran baile de máscaras, el rey obliga al enano a beber vino, sabiendo que el alcohol lo trastorna; y cuando Tripetta se arrodilla a suplicar por su amigo, el monarca la aparta de un empujón y le arroja el vino a la cara. En ese instante, un extraño rechinar de dientes resuena en la sala: es Hop-Frog, que ha decidido su venganza.
El enano propone al rey y a sus siete ministros un disfraz «magnífico»: los encadena y los embadurna de brea y lino para convertirlos en ocho orangutanes escapados, que aterrorizarán a los invitados. En pleno baile, engancha las cadenas a la del candelabro, iza a los ocho por los aires y, con una antorcha, «bajo pretexto de reconocerlos», los prende fuego. Mientras arden vivos, proclama su identidad: «soy simplemente Hop-Frog el bufón, y ¡esta es mi última bufonada!». Luego escapa por la claraboya con Tripetta, para no ser vistos nunca más. «Hop-Frog» es una obra maestra sobre la crueldad, la humillación y la venganza del oprimido.