Introducción
Un cuento breve y curioso de los hermanos Grimm sobre el poder de los deseos y la imprudencia de juzgar a la ligera. La hija única de un rey tiene un hijo sin que nadie sepa quién es el padre. Para averiguarlo, el rey ordena que en la iglesia el niño ponga un limón en la mano del elegido, que será declarado padre y esposo de la princesa; y manda que solo entren nobles. Pero un pobre muchacho jorobado y poco listo, al que llaman Hans el tonto, se cuela sin ser visto, y el niño le entrega a él el limón.
El rey, furibundo, hace meter a la princesa, al niño y a Hans en un tonel y arrojarlos al mar. A la deriva, la princesa recrimina a Hans su desgracia; pero él le revela un secreto: «todo lo que yo deseo se cumple». Y lo demuestra deseando comida, luego un magnífico barco, luego un palacio con criados, y por fin convertirse él mismo en un joven príncipe hermoso e inteligente, perdiendo su joroba. La princesa, encantada, lo toma por esposo.
Tiempo después, el viejo rey, perdido en una cacería, llega sin saberlo al palacio de su hija. Ella lo reconoce, aunque él no; y para darle una lección, le desliza a escondidas un vaso de oro en el bolsillo y luego manda registrarlo como a un ladrón. Cuando el rey jura que no lo robó, ella responde: «Por eso debe uno guardarse mucho de considerar enseguida culpable a alguien», y se da a conocer. Reconciliados, viven felices, y al morir el rey, Hans hereda el trono. «Hans el tonto» es una fábula sobre el deseo, la fortuna del humilde y la prudencia al juzgar.