Introducción
Una obra histórica de importancia capital: la primera gramática de una lengua romance moderna, escrita por Antonio de Nebrija y publicada en 1492, el mismo año del descubrimiento de América. La «Gramática castellana» (o «Gramática de la lengua castellana») fue la primera vez que se estudió y codificó sistemáticamente una lengua vulgar europea, un hito absoluto en la historia de la lingüística y de la cultura hispánica.
Hasta Nebrija, solo el latín y el griego —las lenguas «cultas»— eran consideradas dignas de tener gramática; las lenguas vulgares, como el castellano, se tenían por variables e informes. Nebrija, el gran humanista, se propuso demostrar lo contrario: fijar las reglas del castellano, «reducirlo a arte», para darle estabilidad y dignidad. La obra, dedicada a la reina Isabel la Católica, se abre con un célebre prólogo en el que Nebrija formula una idea profética sobre la relación entre la lengua y el poder político: «siempre la lengua fue compañera del imperio». A lo largo de sus libros, la gramática aborda la ortografía, la prosodia, la etimología (morfología), la sintaxis y una parte destinada a enseñar el castellano a los extranjeros. Con extraordinaria clarividencia, Nebrija comprendió el valor de fijar la lengua justo cuando el castellano estaba a punto de expandirse por todo un nuevo continente. Su obra es el fundamento de todos los estudios posteriores sobre la lengua española.
Monumento fundacional de la lingüística y de la lengua española, la «Gramática castellana» de Nebrija es una lectura de valor histórico incalculable. La primera gramática de una lengua moderna, de dominio público.